Abrimos la llave, usamos el agua y desaparece por el drenaje.
Para la mayoría de las personas, ahí termina la historia. Pero en realidad, ese es solo el inicio de un proceso mucho más complejo. El agua que usamos no desaparece: cambia de forma, de calidad y de destino.
Entender qué pasa con ella es clave para comprender uno de los sistemas más importantes de nuestras ciudades.
El primer paso: el drenaje
Cuando el agua se va por el lavabo, la regadera o el inodoro, entra a un sistema de alcantarillado.
Ahí comienza a mezclarse con distintos tipos de aguas residuales:
- Agua doméstica (baño, cocina, limpieza)
- Agua industrial
- Escurrimientos urbanos (cuando llueve)
Este conjunto forma lo que conocemos como aguas residuales.
El problema es que esta agua ya no está limpia. Contiene:
- Materia orgánica
- Grasas y aceites
- Detergentes
- Microorganismos
- Contaminantes químicos
¿A dónde va esa agua?
Idealmente, el agua residual es transportada hacia una planta de tratamiento.
Ahí ocurre un proceso diseñado para eliminar contaminantes y devolver el agua a condiciones más seguras.
Sin embargo, en la realidad no toda el agua recibe tratamiento adecuado, lo que genera uno de los principales problemas ambientales en muchas ciudades.
El tratamiento: limpiar lo que ensuciamos
El tratamiento de aguas residuales generalmente ocurre en varias etapas:
🧹 Tratamiento primario
Se eliminan sólidos grandes y materiales flotantes.
🦠 Tratamiento secundario
Se utilizan microorganismos para descomponer la materia orgánica.
🧪 Tratamiento terciario (avanzado)
Se eliminan nutrientes, bacterias y contaminantes más específicos.
Después de este proceso, el agua puede ser:
- Descargada en ríos, lagos o mares
- Reutilizada para riego o industria
- En algunos casos, potabilizada nuevamente
Sin embargo, no toda el agua residual pasa por este proceso.
En muchos lugares, una parte importante se descarga directamente en cuerpos de agua sin tratamiento suficiente.
Esto provoca:
- Contaminación de ríos y lagos
- Pérdida de biodiversidad
- Problemas de salud
- Deterioro de ecosistemas acuáticos
Lo que tiramos por el drenaje no desaparece.
Solo cambia de lugar.
El papel de la hidrobiología
Aquí es donde entra la hidrobiología.
Los hidrobiólogos estudian cómo los organismos acuáticos responden a la contaminación y al tratamiento del agua.
A través de bioindicadores, pueden evaluar:
- Calidad del agua
- Nivel de contaminación
- Efectividad del tratamiento
- Estado de los ecosistemas
Porque al final, la mejor forma de saber si el agua está realmente sana… es ver qué tipo de vida puede sostener.
¿Se puede reutilizar el agua?
Sí, y cada vez es más necesario.
El reúso del agua es una de las estrategias más importantes frente a la crisis hídrica.
El agua tratada puede utilizarse en:
- Agricultura
- Industria
- Áreas verdes
- Recarga de acuíferos
En algunos países, incluso se potabiliza nuevamente para consumo humano.
Una responsabilidad que empieza en casa
Aunque el tratamiento es responsabilidad de infraestructura y gobierno, el origen del problema comienza en cada hogar.
Lo que tiramos al drenaje importa:
- Aceites
- Productos químicos
- Medicamentos
- Plásticos
- Exceso de detergentes
Todo esto dificulta el tratamiento del agua y aumenta su impacto ambiental.
Entender ese recorrido cambia la forma en que vemos algo tan cotidiano como abrir la llave.
Porque cada vez que usamos agua, estamos participando en un sistema mucho más grande de lo que parece.
Y ese sistema… también depende de nosotros.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Organización Mundial de la Salud (OMS). (2017). Guías sobre saneamiento y salud.
https://www.who.int
Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). (2023). Estadísticas del Agua en México.
https://www.gob.mx/conagua
Spellman, F. R. (2013). Handbook of Water and Wastewater Treatment Plant Operations. CRC Press. Tchobanoglous, G., Burton, F. L., &
Stensel, H. D. (2003). Wastewater Engineering: Treatment and Reuse. McGraw-Hill.





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